
Un buen ejemplo de la asimilación de los elementos modernistas en un edificio de formas tradicionales. Destaca la sobriedad de la fachada. Los elementos decorativos se relegan al cuerpo superior, a las líneas curvas de las balaustradas de fábrica de hormigón y a los sencillos detalles geométricos que se incrustan en los recercados de las ventanas.





