
Como cada año, la noche del 23 al 24 de junio, la más corta del año, se dice que esta noche mágica se comunican el mundo del más allá con el del más acá. Es el momento de espantar los malos espíritus: En San Juan meigas y brujas huirán (En San Xoán meigas e bruxas fuxirán). Entrada la tarde comienza percibirse el peculiar olor a sardina asada.
A la puerta de cualquier bar o de cualquier comunidad de vecinos, se prepara una parrilla donde asar tan delicioso pescado propio de este mes del año. “Por San Xoán a sardiña molla o pan”, dice el refrán popular en clara alusión a que este manjar está en el momento idóneo para su degustación. Los sadenses celebran la llegada del verano con multitud de hogueras, elemento purificador que se remonta a los ritos paganos celtas (Beltane). Las hogueras se encienden llegado el día 24, es decir, pasada la media noche. Se le atribuye protección y buena suerte al hecho de saltar nueve veces una hoguera esa noche Las sardiñadas, la típica Queimada y el buen ambiente en una fiesta que cada año atrae un mayor número de visitantes, atraídos por esta atmósfera festiva, por la música y los fuegos artificiales que se lanzan desde la ría, son algunos de los elementos mas esperados por todos y que dan inicio al verano.

